Emblema MACB
Como parte del Movimiento del Arte Contra la Barbarie, formamos el café filosófico. Un espacio para la reflexión, discusión y debate sobre los distintos temas que nos parecen relevantes a tratar aquí. Principalmente son de carácter político, cultural y social. Creemos en lo que expresa -con rotunda claridad- el filósofo Bertrand Russell en la siguiente cita: "Hay una causalidad recíproca: las circunstancias de la vida de los hombres, determinan bastante su filosofía, pero, por el contrario, su filosofía determina también bastante sus circunstancias".
La filosofía, por lo menos aquí, la entendemos como el arte del diálogo y de la reflexión; potente herramienta para conducir al pensamiento en una línea racional, hacia una síntesis como solución a las problemáticas que se desean tratar.
En este espacio, trabajaremos dentro del marco del arte: el medio expresivo-discursivo del creador para con la sociedad, la política y la vida. Desde hace muchos siglos atrás, la actividad filosófica, se ha pretendido reducir como una actividad exclusiva de las instituciones -eclesiásticas, académicas, etc., la excepción son las personalidades autodidactas-. Pareciera que en nuestra actualidad, se entiende a esta disciplina, como un quehacer filosófico que concierne únicamente a los miembros que representan a las entidades oficiales -en este caso, los filósofos académicos.- Se burocratiza, se oficializa el arte de filosofar. Cuando su naturaleza fundamental es incentivar y dirigir al individuo hacia un libre pensamiento coherente, racional, que conlleve a la auto-construcción de una independencia intelectual con relación a su entorno, en síntesis: a su autodeterminación. Hoy en día se le suele adjudicar erróneamente, a estas dependencias institucionales, la pertenencia de la "verdad", si es que hay algo como tal. Como si ese término abstracto estuviera en sus manos y bajo su control. En todo caso, si aquí hablamos de 'verdad', nos referimos a la noción de lo que una persona manifiesta, siente o piensa, racionalmente. Aquí nos ahorramos la noción de 'verdad' científica que suele pretender hablar sobre afirmaciones -por convención- de lo que ocurre y existe. Esto explica el por qué tomamos la decisión de llamarlo 'café'.
Quiero dejar claro, que no estamos en total desacuerdo con los miembros institucionales, pues ha habido en la historia, y hay en la actualidad, varios, no muchos, grandes pensadores en las aulas. Lo que deseamos en el fondo, simplemente, es rescatar la metodología socrática; pensamos que ésta manera de filosofar es la más coherente con el vivir filosóficamente. El ejemplo histórico de Sócrates, nos parece -y no sólo a nosotros- como el de un pensador subversivo. Una persona que cuestionó, de manera aguda, los dogmas establecidos por las autoridades de su época. Además de demostrar siempre un carácter humilde ante el conocimiento, ante las personas y ante las figuras que se reconocían como sabios. Él mismo no se consideraba un sabio. Durante toda su vida fue con la fuerte e inapelable premisa de ser siempre un ignorante, por no enunciar su famoso "yo sólo sé que no sé nada".
Por esto mismo, como primer proyecto, salido por la inspiración de esta sección, no encontramos en el proceso de montar la adaptación escénica del "Banquete" o "Sympósion" de Platón. Donde se relata la anécdota de los diálogos que sostiene Sócrates con poetas y estadistas, como Agatón y Alcibíades, junto con otras personalidades históricas mientras gozan de un banquete. Platón, con una irrevocable lírica narrativa, describe su risueña vitalidad: comiendo frutas y bebiendo vino, mientras agradecen a Dionisio, el brindarles tan dichoso elixir. En síntesis: viviendo filosóficamente. Éste tipo de situaciones ya no suceden más -hasta donde sé- en ninguna institución. Se ha querido canalizar a este tipo de actividades hacia un área extraoficial, externa a toda entidad Estatal o privada (siendo que hoy, el sistema laboral exige con sus condiciones, reducir cada vez más los espacios extraoficiales, con jornadas larguísimas de trabajo, que caen en sobreexplotación y en casi una nula calidad de vida). De ahí el nombre "café filosófico". Un espacio de reflexión, de diálogo; de ímpetu por la razón; sin la sobrevalorización de la misma como una actividad seria y con frialdad de tacto; considerándola, más bien, como una actividad cálida, semejante a un café que abarca la multiplicidad de emociones coexistentes en una sociedad diversa. Queremos que cada participante descubra en él mismo su Sócrates interno y lo contagie mientras camine.
Sócrates
Página MACBPablo Guillén, Barcelona, marzo de 2011


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