Y de repente, te dejaste caer en el abismo,
como una pluma que se deja llevar por el aire espeso
rebotando en sus combinaciones:
entre el calor y el frío con finalidad templada.
Sin poder forzar al viento,
volaste en la contemplación de una vasta estructura,
de la vasta existencia.
Pablo Guillén, Barcelona, Abril de 2011
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