Al convivir en fantasía
a través de la pupila,
la membrana de un sólo símbolo es:
solo.
Y solo haces al reflejo.
y solas,
las sensaciones cubren a la forma.
Aquel signo en donde la luz incide en el cuerpo
de ese:
el vasto y el solitario panorama.
En donde la otra mirada,
Sola,
va transmitiendo con su cuerpo
lo que en ti es un espectro
que pronuncia
tu alegórica semblanza.
Tu sola urgencia termina en lo que crees,
y siendo todo,
siempre es nada.
El fantasma de la mirada,
las ausencias de los seres,
Los ancestros.
Lo que eres tú, y lo que no son.
Lo que siendo nosotros,
es un sólo tiempo
que muere,
que fue,
Inerte.
Ahí, en ese sitio
en donde siempre estuvo él
ausente,
completo.
El mundo es una realidad,
que de no ser fantástica
tan sólo es un hueco,
tan sólo es un vacío.
Pablo Guillén, Barcelona, en parte verano, en parte invierno, 2011.

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