sábado, 31 de diciembre de 2011
UNA VEZ MÁS
El viento sopla desde afuera.
El silbido de las ventanas,
como un gemido de caricia,
no define si es a causa de placer o de lamento.
Estamos aquí, el silencio es agudo.
La cabeza sin figuras ni palabras que le agiten, queda suspendida.
Los muebles inertes acompañan a la nublada luz
y mi cuerpo permanece estático, mimetiza
como esperando lo que no acontece.
Y sí, este momento es nuevo
Y sí, este momento es familiar,
Y sí, todo se ha acabado,
Y sí, todo continúa.
¡Todo ha continuado!
¡Todo!
…
Silencio
…
¡Silencio!
Apaguen la luz… ¡apáguenla!
…
Las luces.
Las luces se mueven fugaces,
se desvanecen entre líneas
difuminan la existencia de fondo oscuro.
Negro.
Luego… un punto rojo, verde, otro azul,
tal como siluetas que dejan senderos, se pasean en el plano.
Al fondo, al frente.
Arriba,
abajo,
abajo,
a un lado,
del otro.
Cada vez más rápido.
Alto… ¡alto!
…
Stop!
El cuerpo estático, no encuentra el reposo
El cuerpo estático, ruge.
El cuerpo estático, escucha:
el silencio sigue silbando.
Pablo Guillén, Barcelona, 31 de diciembre de 2011.
Etiquetas:
estático,
luz,
movimiento,
oscuridad,
pablo guillen
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario