Hablando sinceramente Amada. Estoy confundido, síiii... ya se que vas a decir: "Bueno, pero eso no es novedad ¿sabes? Cuando coincidimos en el mismo momento, en el mismo lugar y creías que nos amábamos te encontrabas confundido también. No sabías que hacer... que decidir. Me decías que no sabías si estar conmigo o estar en otra parte... ¿Estás seguro de que lo que me vas a decir ahora es distinto a los que sostenías en dichos momentos?". Bueno, no se si es natural que me encuentre confundido. El único problema que me detiene ¡es que sigo pensando en ti!; y sobretodo cuando me encuentro solo. Y me refiero con solo cuando estoy en el bar rodeado de gente diversa; cuando estoy con aquel amigo de antaño que está de visita; cuando estoy con los que llamo amigos por ser los primeros que conocí; cuando me despierto y le digo amablemente "¡Buenos días!" a la señora que me renta el cuarto e incluso en aquel viaje que hice con mi padre a Portugal.
A veces creo que soy el maldito solitario que todos invitan porque son personas sensibles, de buen corazón, muy perceptibles a que requiero de compañía y al disponer de tiempo libre me acogen en su vida.
Todos ellos tienen su pareja, tienen su compañía. Y cómo espejos carnosos reflejan mi espíritu cansado. Cansado de verse solo. Solo en el aislamiento de sus ideas, de sus sueños, de sus ilusiones y de sus perversiones... Busco crearme chistes (aparentemente íntimos) durante las circunstancias que logren hacerme reír y así pasar un rato un poco más agradable. ¡Me parece todo tan aburrido!. Sigo viendo lo mismo todo el tiempo. Las cosas cambian en colores pero no en forma. Solo encuentro cosas nuevas en los libros, en el cine, en la música... en el teatro. Ahí hay sensaciones nuevas que te conectan con la manera que el creador expresa el mundo; su mundo. Como sutilmente se describe a sí mismo Orhan Pamuk: "A partir de cierto momento, el mundo que imagino se me escapa de las manos y se me hace más real en mi mente que en la ciudad en la que vivo. Entonces es como si todas esa personas y calles, todos esos objetos y edificios, se pusieran a hablar entre ellos, a establecer entre ellos unas relaciones que yo nunca había notado, como si empezaran a vivir por sí mismos y no en mi imaginación y mis libros. Ese universo que me he creado pacientemente como quien cava un pozo con una aguja me parece entonces un mundo más real que cualquier otra cosa.", o como Nietzsche describió a la música: "Llamo música inocente a aquella que piensa sólo y enteramente en sí misma, y ensimismada olvida al mundo, -el sonar espontáneo de la soledad más profunda, que habla consigo de sí misma, y no sabe ya que fuera hay un público que escucha, y efectos y malentendidos y fracasos"...
...y como en un espiral, los pensamientos de este escritor y de este filósofo me llevan en la misma dirección: a ti, a tu recuerdo. Como cuando estaba yo en la oscuridad de la audiencia solo... y tu... frente a mí... en el escenario... sola... bailando. Solo devoraba tu belleza en contemplación... y sola expresabas tu belleza con movimientos armónicos dirigidos desde lo más interno de tu ser... desde lo más puro... desde tu sustancia.
Ahora contemplo adoradamente tu recuerdo...
gracias...
...Hasta la próxima función en el escenario de mis memorias.
Pablo Guillén, Barcelona, julio de 2008
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