Mientras caminaba en la mañana por las calles y observaba a las personas mayores que se paseaban a mi alrededor pensaba "parecen estar bastante cómodos, satisfechos y alegres todos y yo que apenas me voy levantando del resbalón que me dí anoche”.
Mi paso se interrumpió abrúptamente por una bicicleta que pasó a una mínima distancia de mí. Un poco asustado escuché una voz con un tono que mostraba confianza...
-¡Tienes un cigarrillo?-
Y al voltear, debajo de las grises nubes me encuentro con un rostro, con una boina que por debajo se asomaban blancas canas y con una sonrisa puntiaguda delineada por arrugas pronunciadas.
–Sí sí, claro. Sólo que son cigarrillos para liar, ¿no le importa?- le respondí.
–No no, dije qué si quieres un cigarrillo - me corrigió mi espontáneo amigo.
-¡Ah ya! B-bueno, ¿porque no?-
Volteé perplejo por el ofrecimiento hasta colocarme ompletamentede de frente a él como si quisiera tener total atención sobre lo que me expresaba.
-Un buen cigarrillo sentado aquí viendo pasar a tan hermosas señoritas vale el momento.- me dijo con alegre seguridad mientras sacaba un pequeño puro de una cajetilla.- Vienen directo de Cuba ¡eh!-
Pensé en sentarme con él y charlar. Hice un movimiento como insinuando sacar fuego para encender su puro.
-No, no. Llévatelo. Y fúmatelo cómodamente, en el momento que tu quieras.-
- A-ah vale. Muchas gracias.- le respondí inclinando mi cabeza de agradecimiento y reaunudando mi marcha.
Ya encaminado hacia mi casa me dije en mis adentros “¿Porqué me regala un puro? No me conoce. Yo sólo iba pasando y... ¡Que señor tan simpático!”.
-¡Regalarle un cigarrillo a un amigo y compartir la sensación de un dulce humo en el paladar nunca está de más!, ¿sabes?- me dijo mi amigo sonriente y forzando su tono de voz para que lograra escucharlo desde el sitio en donde mis pocos pasos me habían llevado.
-¡Incluso a la distancia!- gritó.
Le sonreí y continué caminando.
Ahora en mi casa de frente al ordenador pienso sonriendo “Ese señor no sólo me regaló un momento, un cigarrillo y una sensación...sino también me contagió su sonrisa"...
No hay comentarios:
Publicar un comentario