| Espacio |
[0,0,0,...]
*space-bar*
()

Lo que se ve no está aquí, ni tampoco allá. Sólo está, sin mi cuerpo. Un 'sitio' en donde se representan algunos de los pensamientos, de las fantasías, de las ficciones o de las 'realidades' de éste sujeto. Escritas, estampadas,
...
en
...
imágenes.

No importa su tonalidad
o
...
su
...
ritmo.

Menos importa lo que provoquen. Sólo se emiten ruidos y sones en una composición de letras que dejan el interior de un cuerpo en
--
silencio.

Pa, pa ra pa, ( ) Pa, pa ra pa

martes, 16 de febrero de 2010

SONRISAS EN EL RAVAL


Mientras caminaba en la mañana por las calles y observaba a las personas mayores que se paseaban a mi alrededor pensaba "parecen estar bastante cómodos, satisfechos y alegres todos y yo que apenas me voy levantando del resbalón que me dí anoche”.

Mi paso se interrumpió abrúptamente por una bicicleta que pasó a una mínima distancia de mí. Un poco asustado escuché una voz con un tono que mostraba confianza...

-¡Tienes un cigarrillo?-

Y al voltear, debajo de las grises nubes me encuentro con un rostro, con una boina que por debajo se asomaban blancas canas y con una sonrisa puntiaguda delineada por arrugas pronunciadas.

–Sí sí, claro. Sólo que son cigarrillos para liar, ¿no le importa?- le respondí.

–No no, dije qué si quieres un cigarrillo - me corrigió mi espontáneo amigo.

-¡Ah ya! B-bueno, ¿porque no?-

Volteé perplejo por el ofrecimiento hasta colocarme ompletamentede de frente a él como si quisiera tener total atención sobre lo que me expresaba.

-Un buen cigarrillo sentado aquí viendo pasar a tan hermosas señoritas vale el momento.- me dijo con alegre seguridad mientras sacaba un pequeño puro de una cajetilla.- Vienen directo de Cuba ¡eh!-

Pensé en sentarme con él y charlar. Hice un movimiento como insinuando sacar fuego para encender su puro.

-No, no. Llévatelo. Y fúmatelo cómodamente, en el momento que tu quieras.-

- A-ah vale. Muchas gracias.- le respondí inclinando mi cabeza de agradecimiento y reaunudando mi marcha.

Ya encaminado hacia mi casa me dije en mis adentros “¿Porqué me regala un puro? No me conoce. Yo sólo iba pasando y... ¡Que señor tan simpático!”.

-¡Regalarle un cigarrillo a un amigo y compartir la sensación de un dulce humo en el paladar nunca está de más!, ¿sabes?- me dijo mi amigo sonriente y forzando su tono de voz para que lograra escucharlo desde el sitio en donde mis pocos pasos me habían llevado.

-¡Incluso a la distancia!- gritó.

Le sonreí y continué caminando.

Ahora en mi casa de frente al ordenador pienso sonriendo “Ese señor no sólo me regaló un momento, un cigarrillo y una sensación...sino también me contagió su sonrisa"...


Pablo Guillén, Barcelona, octubre de 2009.



No hay comentarios:

Publicar un comentario