Aquí,en esta vida,
en el amanecer y en los atardeceres,
no la llevo bien con las mujeres,
a menos, que sean amigas.
Como amantes,
me inspiran para escribir sólo sobre el infierno maldito,
excesivo, delirante,
sobre esa ceguera carnal
que lo destruye todo.
que lo destruye todo.
Ese deseo,
que busca crear más carne con decoro de oro
que busca crear más carne con decoro de oro
y termina matando a cualquier espíritu,
dejándolo abandonado
en un gran baldío de tripas,
como serpientes estáticas y frías.
Pablo Guillén, Barcelona, agosto de 2011.

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