
Camino sobre montañas puntiagudas. Veo a las nubes por debajo. El hielo
se derrite de sus puntas y se convierte, en el transcurso, en gotas de
vapor que alcanza a los lagos de agua etérea; en donde, al colindar,
se crean ondas circulares. Olas que ponen en marcha a
algunas aves que navegan sobre ella. El mar se
muestra rígido en su altura. El que se adentre
en él, seguro encontrará un abismo de
estrellas, que vuelan en la
profundidad de ese
universo.
Pablo Guillén, Barcelona, febrero de 2011.
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