Lo siento todo en ímpetu expansivo,
El abismo se muestra sublime delante,
¡y es que es virtud de uno ser andante!
Pobre de él, de aquel con sus límites.
¡Ay, evasivo!
La carga es ligera, te lanzas, caes y vuelas.
No hay fin, no hay fondo.
Hay más misterio.
Si a los aires le temes. No sufras, todo es etéreo;
En el mar siempre navega una barca con velas.
El viento flota aun nuevo. Me carcome los huesos;
es la intuición, donde dura, baila sobre el cabello.
No hay quién juzgue tu hermosura, todo es bello.
La mirada libre,
acaricia a los cuerpos como en un verso.
El abismo se muestra sublime delante,
¡y es que es virtud de uno ser andante!
Pobre de él, de aquel con sus límites.
¡Ay, evasivo!
La carga es ligera, te lanzas, caes y vuelas.
No hay fin, no hay fondo.
Hay más misterio.
Si a los aires le temes. No sufras, todo es etéreo;
En el mar siempre navega una barca con velas.
El viento flota aun nuevo. Me carcome los huesos;
es la intuición, donde dura, baila sobre el cabello.
No hay quién juzgue tu hermosura, todo es bello.
La mirada libre,
acaricia a los cuerpos como en un verso.
Pablo Guillén, Barcelona, febrero de 2011.

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