El sol que pega en mi rostro,
en la mañana que hoy es de tarde.
Escucho a los otros marcharse,
sujetos al tiempo que no es nuestro.
Recuerdo la noche de William Blake,
piruru, el móvil en acordes digitales.
¡Al poeta lo despertaban silbidos naturales!
Cierto, a ti no te tocó star in the same place.
Café y corriente eléctrica en proceso.
El subwoofer que re-vibra en las ventanas
del vidrio arrugado por mil mañanas.
¿Será que no iremos más en retroceso?
Mis dedos empujan los signos del plástico,
como un tintero que no mancha las yemas.
No hay más lámpara, ¿en dónde te quemas?
Fin y demos send a lo escrito en el ático.
Pablo Guillén, Barcelona, febrero de 2011
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