Tus ojos se abren sin voluntad alguna.
Mientras el estómago repite sus súplicas vacías
el cuerpo exige actividad diurna.
La tristeza en el fondo de la vida
humilla a la sencillez en la acción
y predomina el acento en la astilla.
Como un autómata en el paseo sin luz,
los ojos se colorean escandalosos
y en sinergia se asoman en total, blues.
¿Qué sería de ti sin mí?
¡Es que sin son que escuche alguno,
la estática inconcebible sería símil!
Suena escandaloso el alboroto
como luciérnagas que iluminan ciegas
para darte una vez más un esbozo.
Mientras el estómago repite sus súplicas vacías
el cuerpo exige actividad diurna.
La tristeza en el fondo de la vida
humilla a la sencillez en la acción
y predomina el acento en la astilla.
Como un autómata en el paseo sin luz,
los ojos se colorean escandalosos
y en sinergia se asoman en total, blues.
¿Qué sería de ti sin mí?
¡Es que sin son que escuche alguno,
la estática inconcebible sería símil!
Suena escandaloso el alboroto
como luciérnagas que iluminan ciegas
para darte una vez más un esbozo.
Pablo Guillén, Barcelona, 8 de septiembre de 2010

No hay comentarios:
Publicar un comentario